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Programa Separa de la UNCuyo: reconocieron el desempeño de la Facultad de Educación

Fue en el décimo aniversario del programa de separación de residuos, iniciativa que recuperó 150 toneladas de material reciclable desde su creación. En este contexto personal de la Facultad recibió una distinción especial por alcanzar el mejor desempeño anual 2025.

imagen Programa Separa de la UNCuyo: reconocieron el desempeño de la Facultad de Educación

 

La Universidad Nacional de Cuyo celebró la primera década del programa UNCuyo Separa sus residuos, un sistema que transformó la gestión de materiales reciclables en la institución. En este escenario de balance, la Facultad de Educación obtuvo un reconocimiento tras alcanzar el mejor desempeño anual 2025, reflejado en la eficiencia de su sistema de disposición y el compromiso laboral de su personal. La vicedecana, María Ximena Erice, recibió además un diploma para la Facultad por su compromiso con la gestión universitaria sostenible.

La distinción fue posible gracias al trabajo de la Dirección de Servicios Generales de la Unidad Académica. Este equipo logró el indicador de menor cantidad de incidentes registrados en la plataforma de contenedores durante todo el periodo 2025, un dato que garantiza la calidad del material recuperado. El éxito de este indicador responde al trabajo operativo diario del claustro no docente que con su tarea diaria facilita y potencia la conciencia creciente de todos los claustros sobre la separación en origen y consolida un objetivo común de sostenibilidad.

La directora del Instituto de Ciencias Ambientales (ICA), Gabriela Lúquez, hizo hincapié en la importancia de la exrectora, María Victoria Gomez de Erice, en la creación del Instituto del que se desprende el proyecto Separa.

 

Sobre UNCuyo Separa

Este proyecto de gestión integral de residuos sólidos urbanos —que impulsó el Instituto de Ciencias Ambientales (ICA)— se pensó con un doble impacto. Ambiental, por un lado, para reducir los residuos y recuperar materiales reciclables para que vuelvan a los circuitos industriales. Y social, por otro, al lograr que participen recuperadores urbanos e involucrar a toda la comunidad universitaria: se estima que 65 mil usuarios y usuarias han sido alcanzadas por la iniciativa. 

Implementar la separación de residuos en origen con inclusión social posicionó a la UNCuyo como referencia, faro e inspiración para otras instituciones educativas del país, y le significó nuevas alianzas y estrategias en su compromiso de responsabilidad social universitaria.

 

Formar ciudadanía para defender el planeta

El acto por la primera década que cumple UNCuyo Separa llegó cargado de balances y desafíos, pero también de reconocimientos. Lo encabezó la rectora Esther Sanchez, acompañada por la secretaria general del ICA, Gabriela Lúquez, y la coordinadora del programa, Cristina Pampillón. En ese contexto, se entregaron distinciones a representantes de la comunidad y referentes de instituciones participantes. Además, en el Anexo del Espacio Luis Quesada, se inauguró una muestra artística con las distintas campañas comunicacionales del programa, junto con un recorrido fotográfico del proyecto a lo largo de estos años.

"Separar residuos, y todo su proceso, tiene que ver con pensar y defender el futuro. En la situación que estamos viviendo son necesarios numerosos esfuerzos. Y, en este escenario, la universidad juega un papel fundamental porque formamos la ciudadanía responsable, la ciudadanía que tiene que incorporar en su ADN la sostenibilidad por una cuestión simple de supervivencia", reflexionó Esther Sanchez.

En esa línea, la Rectora advirtió la responsabilidad que tiene la casa de estudios con la sociedad, poniendo en valor el trabajo asociativo con los recuperadores urbanos. “Esa gente transformó en digna su tarea, esa gente nos acompañó y, de alguna manera, vio transformada también su vida”, señaló.

También describió con orgullo el paso fundamental que dio la UNCuyo al aprobar su política ambiental en 2014. "Fuimos pioneros, convirtiéndonos, entonces, en la primera universidad del país en contar con un instrumento de esta naturaleza. Esta decisión del Consejo Superior, en su ordenanza 9, orientó una serie de acciones y objetivos que tienen que ver con prevenir y reducir impactos ambientales negativos, con promover prácticas sostenibles, con garantizar el acceso a la información ambiental y fortalecer la articulación con otros actores para el desarrollo de políticas públicas sostenibles”, recordó Sanchez.

 

Algunos datos del proceso

A modo de balance, entre abril de 2016 y marzo de 2026, se han recuperado 149.459,40 kilos de materiales reciclables. Ese total se distribuye de la siguiente manera: 126.473,40 kg de papel y cartón (fracción azul) —una fracción clave por su alto volumen y potencial de reciclaje—, y 22.986 kg de envases plásticos, de vidrio, latas y tetrabrick (fracción amarilla).

El impacto positivo de este proceso se traduce en otros resultados: se evitó la tala de más de 2.530 árboles de 10 años de crecimiento, gracias a lo recuperado en la fracción azul, y se evitó el consumo de 229 barriles de petróleo, gracias a lo recuperado en la fracción amarilla. Además, se ahorraron 5.379.533 litros de agua y 1.000.930 kW-h de energía en procesos industriales, equivalentes al consumo anual de agua de 148 personas y al consumo energético de 238 hogares.

 

Transformando residuos en recursos

En la actualidad, 30 dependencias de la UNCuyo sostienen el proceso de separación en los tres colores característicos: negro para residuos orgánicos y no reciclables como restos sanitarios, de barrido y limpieza y materiales sucios; amarillo para residuos de envases plásticos, botellas y frascos de vidrio, latas y envases de tetrabrick y telgopor; y azul para restos de papel, cartón, folletería y demás artículos de papelería.

 

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