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Un usuario de perro guía y su perra fueron protagonistas de una charla abierta en la Facultad de Educación

La Unidad Académica de la UNCuyo fue escenario de un encuentro abierto donde Carlos Correas- persona ciega adquirida- junto a su perra guía, compartió herramientas y reflexiones sobre la movilidad y la vida independiente de personas con discapacidad visual.

imagen Un usuario de perro guía y su perra fueron protagonistas de una charla abierta en la Facultad de Educación

Carlos Correas relató su experiencia junto a su perra guía, Calia.

Con una propuesta centrada en la inclusión y la vida cotidiana de las personas con discapacidad visual, la Facultad de Educación de la UNCuyo realizó una charla abierta en la que el mendocino Carlos Correas relató su experiencia junto a su perra guía, Calia. El encuentro, realizado sede Campus, convocó a la comunidad a conocer de cerca el uso de perros de asistencia y su impacto en la autonomía personal.

En el marco del servicio de extensión orientado a la comunidad con discapacidad visual, Correas relató cómo fue el proceso de pérdida de la visión a los 48 años, una situación que definió como “muy lenta”, y cómo debió incorporar nuevas herramientas para sostener su independencia. En ese recorrido, destacó el uso del bastón como un recurso fundamental que le permitió “mantener una independencia que estaba perdiendo”.

Durante su intervención, también puso en valor el rol de su perra guía en la vida cotidiana. “Me da un poco más de autonomía en lugares donde no conozco”, explicó, y señaló que el animal “me lleva con seguridad” y le permite evitar obstáculos. Asimismo, subrayó que su uso no reemplaza al bastón, sino que lo complementa: “El bastón es importantísimo, no se puede dejar de usar nunca. El perro es un complemento”.

En relación a su formación como usuario de perro guía, contó que conoció a Calia a través de la Escuela de Perros Guía Argentinos (EPGA), ubicada en la provincia de Buenos Aires, donde se realizan procesos de evaluación y entrenamiento tanto para el animal como para la persona. Este trabajo previo permite que el perro se adapte a las rutinas y necesidades específicas de quien lo recibe.

Además de los aspectos vinculados a la movilidad, Correas compartió la dimensión cotidiana del vínculo con su perra, a quien definió como una compañera constante: “Es un ser viviente, hay que cuidarlo y mantenerlo en condiciones”. Calia lo acompaña desde hace cuatro años, favoreciendo su desplazamiento y aportando mayor seguridad en su vida diaria.

Al  final de la charla, se abrió un espacio de diálogo que permitió profundizar en dudas, experiencias y aspectos vinculados al uso de perros guía y los derechos de las personas con discapacidad visual.

La propuesta fue inicitiva del Servicio de Rehabilitación Básica y Visual de la FEd y moderó la charla su directora, Mariela Farrando.

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