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¿Cómo evaluar y retroalimentar la escritura?

Fue la pregunta que buscaron responder Silvina Negri y Luis Aguirre en una conferencia virtual, donde invitaron a repensar los criterios de evaluación en el contexto actual de pandemia. La charla completa en esta nota para quienes no la pudieron ver en vivo.

19 de noviembre de 2020, 12:03.

"Evaluación de la escritura: cómo (y para qué) retroalimentar textos escritos" se llamó la conferencia que ofreció la Facultad de Educación destinada a estudiantes, docentes e investigadores preocupados por la escritura y la evaluación de la calidad de los textos producidos en el ámbito académico.

 

El encuentro se pensó como un espacio de reflexión para analizar con una mirada crítica, abierta y creativa qué aspectos, instrumentos y formas de retroalimentación se proponen y cómo mejorarlos, para posibilitar el aprendizaje y el desarrollo de la escritura de textos escritos con una función epistémica.

 

En ese sentido,  la profesora en Lengua y Literatura, Silvina Negri expresó que en la actualidad la distancia física invita a repensar los criterios de evaluación, para maximizar su claridad y efectividad, en vistas a posibilitar a los aprendices “aprender” al elaborar sus propias producciones. “Si bien siempre la retroalimentación ha sido de diferentes maneras, como el diálogo e intercambio que teníamos de manera presencial, este año se ha visto mediado por las ventajas y los inconvenientes que trae la tecnología”, dijo la especialista.  

 

Luego de poner en contexto el tema de la conferencia, Negri explicó los distintos enfoques que se ponen en juego: “Si tomamos la escritura como producto se evalúa el texto, lo evalúa el profesor y consta de una acumulación de evidencias. Por otro lado, si consideramos la evaluación de la escritura como un proceso, lo que se evalúa es el acto de escribir y el rol central es del alumno”

 

Luis Aguirre, por su parte, señaló que una finalidad de la pregunta ¿para qué evaluar? tiene que ver con aprender, entendido como parte de la práctica que realiza cada estudiante.

 

“También uno cuando evalúa, califica y puntúa el desempeño del alumno o puntúa y califica el texto como producto, a partir del cual inferimos que hay cierta habilidad de competencias puestas en juego para poder llegar a él. Otra finalidad es también fijarnos o evaluar que el texto esté pulido, sin errores gramaticales y que no presente errores ortográficos”, dijo el doctor en Letras.

 

En la jornada, además, se explicó en qué consiste la retroalimentación. Es la información dada por un agente, como un profesor, un libro, un padre o uno mismo, sobre aspectos de la actuación o la comprensión de una persona. Entonces la retroalimentación es la consecuencia de una actuación.

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